
Una de las virtudes encomiables de la mujer romana
era la de la virginidad. Un ejemplo de la importancia que esta cuestión tuvo en
la sociedad romana, lo podemos encontrar en el singular cipo funerario, fechado en el siglo
III dC (211), y conservado en el Museo de Lyon (CIL, XIII, 2000). Está dedicado al difunto Julio Alejandro, vidriero de Cartago, por su extensa familia.
El texto dice así:
“A los dioses Manes y a la memoria eterna de Julio
Alejandro, africano de nacimiento, ciudadano de Cartago, hombre excelente,
artista vidriero, que murió a los 75 años, 5 meses y 13 días, después de 48 años
de matrimonio perfecto con su mujer, desposada
virgen, con la que tuvo tres hijos y una hija, a todos los cuales ha
conocido y dejado vivos. Han erigido esta tumba Numonia Bellia, su mujer,
sus hijos Julio Alexio, Julio Félix, Julio Gallonio y su hija Julia Belliosa, y
también sus pequeños Julio Au [..]us, Julio Félix, Julio Alejandro, Julio
Gallonio, Julio Leoncio, Julio Gallo…, Julio Eonio y el bebé Cirio se la
dedican…”
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