jueves, 5 de diciembre de 2013

FEMINA KUANUM: EL PODER EN LA CASA, LA MATRONA ROMANA

Univira, lanifica, casta, pia, frugi y domiseda.

La matrona, esposa del pater familias y sometida a la autoridad nominal de este, era la organizadora real de la vida cotidiana dentro de la casa.

Una matrona modelo debía de ser univira, de un solo hombre, y casta, en relación a los valores familiares que tenía impuestos.

El valor de la pietas responde al respeto por los fundamentos de la sociedad y de la civilización romana, entre los que están las leyes que la someten a la tutela masculina.  En este sentido, eran cualidades muy apreciadas, el silencio y la discreción.

Frugi y domiseda son virtudes en relación con el espacio privado o familiar, representado por el hogar en el que discurre la vida, del que son administradoras y custodias, cuidando del fuego que ilumina y alimenta sus vidas, tal y como lo hacían las Vírgenes Vestales con el fuego sagrado.

La domus romana tiene espacios masculinos, femeninos o indistintos. Es la matrona la que organiza y dirige tanto el arreglo y preparación del aspecto físico de la casa como de la vida familiar, entendiéndola en un sentido amplio: la pareja, los hermanos y hermanas solteras y los esclavos.

Además, la matrona es la que gobierna la cocina, escoge las dietas alimentarias y, con su cuidado y dedicación, consigue el bienestar de la familia o el triunfo social ante los invitados. Los conocimientos de las propiedades beneficiosas o malignas de los elementos naturales, la convertían en encargada de la medicina doméstica, usando para ello las plantas cultivadas en el jardín de la casa.

Como sacerdotisa doméstica se ocupa de mediar entre los dioses protectores, manteniendo el fuego del hogar y realizando las ofrendas pertinentes.
El hecho biológico de engendrar es también importante, ya que es la que trae al mundo los hijos que perpetúan el linaje.  Asimismo, los educará, hasta que puedan valerse por sí mismos o sean confiados a un paedagogus.


Todos estos valores tienen reflejo en el reconocimiento público que se le otorga a una matrona, llamada Claudia, en su epitafio:

 “Extranjero, no tengo mucho que decirte. Ésta es la
tumba no hermosa de una mujer que fue hermosa. Sus padres la
llamaron Claudia. Amó a su marido con todo su corazón. Dio a
luz dos hijos. Uno lo deja en la tierra, al otro lo ha enterrado.
Amable en el hablar, honesta en su comportamiento, guardó la
casa, hiló la lana. No tengo más que decirte. Sigue tu camino.”



Imágenes:

Marcial manifiesta una gran delicadeza para con Pola, viuda de su amigo  Lucano, el poeta de Corduba, quien le había enviado seguramente en su aniversario un ramo de flores. Dice así:
“Pola,  ¿por qué me envías coronas de flores intactas?
Prefiero recibirlas ajadas entre tus manos”.  Fresco de la Villa de los Misterios, Pompeya. S. I dC.

De la mujer se esperaba también su devoción filial: Pero amamanta a su anciano padre Micón, cuando este fue recluido en prisión. Fresco de Pompeya. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. 50-79 dC.

Otra de las virtudes encomiables de la mujer era la de la virginidad:            “A los dioses Manes y a la memoria eterna de Julio Alejandro, africano de nacimiento, ciudadano de Cartago, hombre excelente, artista vidriero, que murió a los 75 años, 5 meses y 13 días, después de 48 años de matrimonio perfecto con su mujer, desposada virgen, con la que tuvo tres hijos y una hija, a todos los cuales ha conocido y dejado vivos.  Ha erigido esta tumba Numonia Bellia, su mujer, sus hijos Julio Alexio, Julio Félix, Julio Gallonio y su hija Julia Belliosa, y también sus pequeños Julio Au [..]us, Julio Félix, Julio Alejandro, Lulio Gallonio, Julio Leoncio, Julio Gallo…, Julio Eonio y el bebé Cirio se la dedican…”  Cipo funerario, s. III dC. Museo de Lyon

Valerio Máximo, entre otros, relata la posición de la mujer en el banquete: “no comían recostadas, como los hombres, sino sentadas; no tomaban parte en la comissatio, no bebían vino puro sino mulsum”. Séneca dice que es injusto exigir fidelidad y austeridad a una mujer cuando su hombre es un adúltero y un borracho. Convivium en un fresco de Pompeya. S. I dC. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles

Las mujeres romanas debían llevar la cabeza cubierta por un velo o un manto  (“a la mujer honorable sólo se le ve el rostro”, decía Horacio). Mujer con velo,  fresco de la Villa San Marco. S. I dC.

La madre de tres hijos, por lo menos, llevaba una estola especial, la stolata matrona. Pintura mural de procedencia itálica. Villa Getty, Malibú. S. I-II dC.

Un hermoso canto nupcial dedica Marcial a su amigo Pudente, desposado con Claudia Peregrina: “que la felicidad del cielo descienda sobre las antorchas nupciales, oh Himeneo. Tan felizmente se une el precioso cinamomo al nardo, los vinos mágicos a los panales de Ática, la tierna viña no se enlaza más estrechamente a los olmos, ni el loto siente más ansia de las aguas, ni el mirto de los litorales; Sincera Concordia, reina perpetuamente en su lecho, y que Venus se muestre siempre favorable a esta pareja tan equilibrada. Que ella ame a su marido ya anciano como si fuera joven, y que ella a los ojos del marido no sea nunca vieja”. Mosaico con la nereida Doto. Museo Saint Raymond de Toulouse. S. IV-V dC.

Muchas matronas tuvieron un trato amable con sus esclavos y siervos. Prueba de ello son algunas inscripciones funerarias que estos les dedicaron. S. II-III dC. Museo Saint Raymond de Toulouse

Los primeros años, las niñas eran educadas junto a los niños y compartían espacios de juego. Sepulcro conservado en el Museo del Louvre. S. II dC.

Cacharritos de cocina como estos formaban parte de los juegos de las pequeñas romanas. Museo de Arte Romano de Mérida. S. I-II dC.

Muñecas, tabas, pelotas… eran los objetos predilectos de las niñas a la hora del juego. También este cucullati, marioneta articulada encapuchada con el manto galo. S. I-II dC. Museo Arqueológico de Linares

La madre que amamantaba a sus hijos, era motivo de alabanza.  Terracota romana con madre y niño. S. I dC. Museo Arqueológico de Sevilla

La matrona también era la encargada de cuidar de la alimentación de la casa. Reconstrucción actual de una receta romana servida sobre un plato de alas. Termas romanas de Sant Boi de Llobregat. KuanUm

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